| El hectógrafo y su preparación |
El hectógrafo o copiador, se emplea cuando sólo se necesita un numero limitado de copias de
determinado escrito o dibujo.
El dibujo o el escrito que se trata de copiar se hace con una hoja de alcohol, que son vendidas en las papelerias y se utiliza como la hoja de papel carbon común y corriente. después de seca la tinta se coloca el original hacia abajo sobre el hectógrafo y se frota ligeramente sobre el dorso para asegurar un contacto perfecto con la gelatina en todos los puntos. Al cabo de un minuto se retira el original, y para sacar las copias basta poner cada hoja de papel sobre el hectógrafo y retirarlo seguidamente, empezando por un pico. Una vez sacadas las copias deseadas o cuando la impresión resulte ya borrosa, se lava un poco el hectógrafo pasándole una esponja mojada en agua fría, dejándolo secar antes de emplearlo nuevamente. Cuando no se usa el hectógrafo durante dos o tres días es preciso lavarlo, ya que absorbe la tinta, y por lo tanto puede alterar la copia siguiente. Forzosamente ha de desgastarse con el uso. Si su superficie queda desigual o de algún modo variada, se arregla calentando el hectógrafo entero en el baño de agua salada y dejandolo enfriar nuevamente. Los fracasos en la preparación de hectógrafos provienen de una de las causas siguientes: no observar las instrucciones, falta de caldeo de la mezcla, y empleo de demasiada cantidad de glicerina, que impide la gelatinización. Evidentemente, el remedio para este último defecto consiste en emplear menos glicerina o más gelatina. Para quitar una copia vieja del hectógrafo, se agrega un poco de ácido clorhídrico al agua.