El hectógrafo y su preparación


El hectógrafo o copiador, se emplea cuando sólo se necesita un numero limitado de copias de determinado escrito o dibujo.


Preparación:

Se puede preparar un hectógrafo muy práctico del modo siguiente: se tiene 30 gramos de gelatina, durante toda una noche, en suficiente agua fría para cubrirla por completo, procurando que toda la gelatina se remoje bien. Se prepara en sitio aparte un baño de agua salada disolviendo 60 gramos de sal común en medio litro de agua. Se calienta 180 ó 210 gramos de glicerina pura sobre el baño de agua salada hasta una temperatura de 93ºC. Se quita a la gelatina toda el agua que no haya absorbido y se agrega aquélla a la glicerina caliente; se sigue calentando durante una hora, agitando bien la mezcla de vez en cuando, evitando todo lo posible la formación de burbujas y espuma; finalmente se agregan 20 gotas de esencia de clavo para evitar que se descomponga la masa, que se echa en la vasija donde haya de tenerse mientras se usa: estas vasijas pueden ser especiales, o se pueden utilizar las tapaderas de las latas de galletas; una vez lleno el recipiente, se coloca bien horizontal, en un sitio frío, donde no haya polvo, y se deja en reposo durante cinco horas porlo menos. Para preparar el hectógrafo es preciso pasar ligeramente una esponja húmeda sobre la gelatina y dejarla secar casi del todo antes de sacar la primera copia; de no hacerlo así, se estropea la superficie del hectógrafo a la primera copia.

Uso:

El dibujo o el escrito que se trata de copiar se hace con una hoja de alcohol, que son vendidas en las papelerias y se utiliza como la hoja de papel carbon común y corriente. después de seca la tinta se coloca el original hacia abajo sobre el hectógrafo y se frota ligeramente sobre el dorso para asegurar un contacto perfecto con la gelatina en todos los puntos. Al cabo de un minuto se retira el original, y para sacar las copias basta poner cada hoja de papel sobre el hectógrafo y retirarlo seguidamente, empezando por un pico. Una vez sacadas las copias deseadas o cuando la impresión resulte ya borrosa, se lava un poco el hectógrafo pasándole una esponja mojada en agua fría, dejándolo secar antes de emplearlo nuevamente. Cuando no se usa el hectógrafo durante dos o tres días es preciso lavarlo, ya que absorbe la tinta, y por lo tanto puede alterar la copia siguiente. Forzosamente ha de desgastarse con el uso. Si su superficie queda desigual o de algún modo variada, se arregla calentando el hectógrafo entero en el baño de agua salada y dejandolo enfriar nuevamente. Los fracasos en la preparación de hectógrafos provienen de una de las causas siguientes: no observar las instrucciones, falta de caldeo de la mezcla, y empleo de demasiada cantidad de glicerina, que impide la gelatinización. Evidentemente, el remedio para este último defecto consiste en emplear menos glicerina o más gelatina. Para quitar una copia vieja del hectógrafo, se agrega un poco de ácido clorhídrico al agua.


Tipos de hectógrafos

Fotocopiadora antigua



Alguna duda escribirme a mi dirección de E-MAIL: natadupa@hotmail.com

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